LA GOTITA ANDABIBI
Cierto día una gotita muy simpática y divertida que vivía muy feliz, con todos sus amigos a la orilla de un hermoso río. Vivían en un lugar que era muy, pero muy fresco, donde permanecía la paz y la tranquilidad.
Pasados algunos años el lugar cada vez se volvía más hermoso y acogedor para cada individuo que allí habitaba, donde cada mañana Andabibi salía con sus amigos a observar su entorno y darle vida, a cada ser vivo que aclamaba su ayuda.
Pero llegó el día en que sintieron un desagradable olor que los estaba asfixiando y enfermando a todos, la gotita Andabibi muy asustada por tremendo olor preguntó ¿Qué es ese desagradable olor? Y algunos decían que era el olor del ambiente contaminado, otros que eran ciertos animales que tenían un feo y desagradable olor, pero a la humilde gotita le sorprendió la respuesta de que era “un ambiente contaminado”, ella salió del agua y se fue en busca de los causantes de estos perjuicios, pero entre más caminaba el olor se hacía cada vez peor, ya su hábitat estaba contaminado y ella no encontraba otra respuesta más que los humanos, pero como ya era muy tarde regresó a su hogar. Al llegar se llevó la desagradable sorpresa de que habían árboles talados y muchos de sus amigos árboles, bosques y corrientes estaban aún maltratados, otros ya empezaban a sentirse mal, tan preocupada por lo que estaba pasando se le olvido el cansancio que tenía y empezó a nadar río a bajo. Al observar a otra corriente, el agua estaba negra y soltaba una sustancia espesa; y muy triste exclamo ¡nooo! ¡el agua ya no va hacer como antes, pues ya todo mi mundo está siendo destruido paso a paso por los humano! ésto no la venció, ella entre sí misma pensaba, debo ayudar a los míos. Siguió su camino tras el viaje tan largo que debía hacer; donde pasó por varias casas y en todas habían canillas abiertas, ella con todo el cuidado del mundo las cerraba para que no fuera desperdiciada ninguna gota de agua; mientras que en su sitio de hábitat todos aquellos indefensos animales estaban esperando de su ayuda.
Pero por fin había llegado a la casa de los humanos destructores, al pasar por una ventana un gato la vió y salió a perseguirla, ella corrió y corrió entonces ya cansada paró, y le dijo al gato, ¡eeee! oye amigo no sé qué clase de animal eres, pero te quiero pedir que me dejes de perseguir, pues yo nunca te he visto y mucho menos te he hecho daño, ahora porque me persigues? y el gato le contestó: te persigo porque tengo sed y mi fuente donde he bebido no es como antes, tú eres la única que calmara mi sed, eres pura y provocativa, contesta Andabibi, espera, espera… si acabas conmigo pronto te vuelve a dar sed, entonces que vas a beber? Más bien cultívame y ayúdame a abundar sin ser contaminada y daré mucho más vida a usted y a todos los que me rodean, el gatito reflexionó y empezaron a dialogar.
Desde ese momento empezó su aventura con su nuevo amigo el gato, donde Andabibi le contó el problema que tuvo antes de llegar a las casas de los humanos, donde le pregunta al gato ¿sabes quiénes son los que están contaminando y destruyendo a toda mi familia? Contesta el gato, claro que sí, son nuestros amigos los seres humanos que hacen todo esto, la gotita triste le dice, como podemos acabar tu y yo con este problema?, el gato le comenta: debemos comenzar a sensibilizar a las personas, a que reciclen, a que no quemen, a que no talen árboles y sobre todo a que no te sigan contaminando y malgastando, que antes bien reforesten y con ello abundarás más para dar más vida a las presentes y futuras generaciones. La gotita Andabibi quedo sorprendida y aceptó la propuesta, donde juntos recorrieron el mundo y pudieron recuperar su medio ambiente, el río tuvo un aspecto mejor y todas las gotitas agradecieron por tan maravillosa obra y sus amigos pudieron recobrar de nuevo su vida.
Desde entonces no olvidaron aquel suceso y continúan esperando a que el ser humano se toque el corazón y empiece a cuidar su hábitat.
FIN.
Por Mónica Bibiana Úsuga Rojas
Estudiante Lengua Castellana Ituango Ant.
LA GOTITA ANDABIBI
Cierto día una gotita muy simpática y divertida que vivía muy feliz, con todos sus amigos a la orilla de un hermoso río. Vivían en un lugar que era muy, pero muy fresco, donde permanecía la paz y la tranquilidad.
Pasados algunos años el lugar cada vez se volvía más hermoso y acogedor para cada individuo que allí habitaba, donde cada mañana Andabibi salía con sus amigos a observar su entorno y darle vida, a cada ser vivo que aclamaba su ayuda.
Pasados algunos años el lugar cada vez se volvía más hermoso y acogedor para cada individuo que allí habitaba, donde cada mañana Andabibi salía con sus amigos a observar su entorno y darle vida, a cada ser vivo que aclamaba su ayuda.
Pero llegó el día en que sintieron un desagradable olor que los estaba asfixiando y enfermando a todos, la gotita Andabibi muy asustada por tremendo olor preguntó ¿Qué es ese desagradable olor? Y algunos decían que era el olor del ambiente contaminado, otros que eran ciertos animales que tenían un feo y desagradable olor, pero a la humilde gotita le sorprendió la respuesta de que era “un ambiente contaminado”, ella salió del agua y se fue en busca de los causantes de estos perjuicios, pero entre más caminaba el olor se hacía cada vez peor, ya su hábitat estaba contaminado y ella no encontraba otra respuesta más que los humanos, pero como ya era muy tarde regresó a su hogar. Al llegar se llevó la desagradable sorpresa de que habían árboles talados y muchos de sus amigos árboles, bosques y corrientes estaban aún maltratados, otros ya empezaban a sentirse mal, tan preocupada por lo que estaba pasando se le olvido el cansancio que tenía y empezó a nadar río a bajo. Al observar a otra corriente, el agua estaba negra y soltaba una sustancia espesa; y muy triste exclamo ¡nooo! ¡el agua ya no va hacer como antes, pues ya todo mi mundo está siendo destruido paso a paso por los humano! ésto no la venció, ella entre sí misma pensaba, debo ayudar a los míos. Siguió su camino tras el viaje tan largo que debía hacer; donde pasó por varias casas y en todas habían canillas abiertas, ella con todo el cuidado del mundo las cerraba para que no fuera desperdiciada ninguna gota de agua; mientras que en su sitio de hábitat todos aquellos indefensos animales estaban esperando de su ayuda.
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